Hace algún tiempo se oyó el girar de un objeto metálico en la cerradura, y una figura que gusta de permanecer silenciosa hasta que localiza a su indefensa presa se irguió hacia delante, la emoción de estar de nuevo junto a su novio chispa suficiente para encender la mecha.
Ese momento, cada vez que se da, es un instante mágico, en el que tu entras en mi vida una y otra vez, con cada giro de la llave y cada movimiento del pomo.
Y sin embargo, sin embargo...
Falta un girar constante de un algo metálico; algo que abra la puerta y sea preludio de una sonrisa tan bonita como el cielo y más suave que cualquier otra cosa...falta tener ese ruidito, ese sentir de llaves cada día.
Y como tenerlos significaría tenerte siempre aquí, son unos ruidos que te aseguro, mi amor, adoraría tener que "aguantar".
Ya tienes las llaves de mi corazón; ahora sólo te hace falta una de las del otro tipo...
Te falta otro pequeño pedacito de metal que pueda seguir haciendo ruido toda la vida.
Tu Samy
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