miércoles, 13 de mayo de 2009

Enigmas del amor

Yo nunca te pedí que te enamoraras de mí; como tampoco pedí que cada vez que te viera fuese como si todo por dentro se revolucionara; siendo el sur norte y el norte sur.

No fue intencionado; pero todo vino junto: el primer beso en el cuello, el banco, la noche de Gandía y los ánimos de sentirnos libres y sin preocupaciones...el primero de los 17 de Mayo que nos han visto sonreír como dos idiotas enamorados...

Sólo sé que da igual el motivo, la razón, si existe o no; de por qué tú y yo estemos compartiendo esta vida juntos, mientras te tenga a mi lado. Eso es lo único que me importa, todo lo demás es secundario...porque, mi vida, como tantas veces me has dicho, ¿no es acaso todo una maravillosa casualidad que nos toca vivir? ¿No es estar juntos un capricho del azar que bien podía no haber sucedido?

Pues entonces, no le demos más vueltas y directamente dejémonos llevar, disfrutando de nuestro amor durante toda la eternidad, porque mi amor, te puedo asegurar que ese va a ser más o menos el tiempo que dure...

Mi principio y mi fin eres tú, Natalia. Mi coincidencia y mi destino. Mi fórmula perfecta y mi mágica ecuación.

Nuestra relación ha evolucionado en los seis años que llevamos juntos; hasta llegar a un punto en el que nos reconocemos con tan sólo mirarnos, vernos, oírnos...es decir, con uno solo de esos sentidos funcionando somos capaces de descifrar el entero estado anímico del otro, y eso no es algo tan fácil ni común. A mí al menos me hace sentirme muy cerca tuyo, mi vida, porque noto que te entiendo, y que me entiendes.

No sé si algún día me cansaré de decirte todo lo que te quiero (o te cansarás tú de escucharme, lo cual es más probable) o terminaré resultando repetitivo...pero por ahora, lo que sí sé es que te quiero con todas mis fuerzas y que sólo tú, sólo mi Natalia preciosa, es la persona con la que me imagino compartiendo una vida entera juntos.



Tu Samy

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